Durante años se ha repetido la misma idea: la radio está muriendo. Sin embargo, dentro de la música electrónica, esa afirmación nunca ha sido del todo cierta. La electrónica no solo sobrevive al paso del tiempo, sino que se transforma constantemente, y la radio —cuando entiende su papel— evoluciona con ella.
La diferencia ya no está en transmitir música, sino en curar sonido. En una era dominada por algoritmos, playlists automáticas y consumo inmediato, la radio electrónica mantiene algo que ninguna plataforma puede replicar del todo: contexto, identidad y criterio humano.
En FEQ FM, entendemos la radio como un espacio donde el beat no es aleatorio. Cada track, cada set y cada programa cuentan una historia. La electrónica nació en clubes, warehouses y radios pirata, no en métricas ni tendencias virales. Su esencia siempre fue la conexión: entre el DJ y la pista, entre el sonido y la emoción.
Hoy, la escena vive un nuevo punto de inflexión. Los géneros se cruzan, los ciclos regresan y el público exige experiencias más auténticas. En ese escenario, la radio electrónica tiene una responsabilidad clara: ser guía, no ruido de fondo.
Transmitir electrónica no es solo llenar horas al aire. Es apostar por sonidos que dicen algo, por artistas que empujan la escena y por una narrativa que respete la cultura que representa. Es dar espacio tanto al presente como al pasado, sin olvidar que la innovación nace del entendimiento profundo de lo que ya existió.
La electrónica no se detiene.
Y la radio, cuando tiene propósito, tampoco.
FEQ FM existe para eso: acompañar el movimiento, amplificarlo y darle sentido más allá del play.